Desde su creación, bibliotecas, archivos y centros de documentación especializados en arquitectura, arte, diseño y urbanismo y disciplinas similares, trabajan en cooperación para compartir conocimientos, experiencias y recursos, y para fortalecer el acceso a la información especializada.
En un contexto en el que la inteligencia artificial transforma profundamente las formas de buscar, producir y acceder al conocimiento, el valor de la
cooperación entre bibliotecas adquiere una nueva dimensión.
Porque detrás de cada búsqueda hay una persona que necesita encontrar información confiable, comprenderla, relacionarla y darle sentido. Y detrás de cada colección hay
bibliotecarios/as, archivistas, personal de bibliotecas u otros/as profesionales que buscan, seleccionan, describen, organizan, preservan y ponen esos recursos a disposición de sus comunidades usuarias.
Un lenguaje común
Uno de los ejemplos de esta cooperación es el trabajo activo de la
Subcomisión de Lenguaje, la única subcomisión de trabajo permanente de la Red Vitruvio que se reúne una vez por mes.
Su tarea se centra en el desarrollo y mantenimiento del
Vocabulario Controlado de Arquitectura, Arte, Diseño y Urbanismo, una herramienta que permite organizar y recuperar información especializada a partir de un lenguaje común.
Construir un vocabulario no consiste simplemente en reunir palabras. Implica acordar conceptos, analizar usos, establecer relaciones entre términos y tomar decisiones que permitan representar de manera precisa los contenidos de las colecciones.
Es, en definitiva, un trabajo de inteligencia colectiva y cooperativa ad honorem.
Durante años,
los/as bibliotecarios/as, archivistas, personal de bibliotecas u otros/as profesionales de distintas instituciones han puesto en común sus conocimientos y experiencias para construir una
herramienta que trasciende los límites de cada biblioteca. Lo que una institución aporta se convierte en un recurso que puede ser utilizado por toda la Red.
Cooperar para ampliar el conocimiento
La cooperación bibliotecaria adquiere así un significado concreto: compartir
criterios, conocimientos y herramientas.
En tiempos de inteligencia artificial, cuando acceder a una respuesta parece más sencillo que nunca, las
bibliotecas especializadas tienen un
rol esencial: garantizar que detrás de la información existan fuentes, contexto, organización, conocimiento profesional y criterios que permitan evaluarla.
La tecnología puede ayudar a encontrar información. Las personas necesitan, además, saber qué buscar, dónde buscar, cómo interpretar lo encontrado y qué fuentes pueden considerarse confiables.
En ese proceso, el trabajo de
los/as profesionales de la información continúa siendo fundamental.
La Red Vitruvio representa 32 años de ese trabajo colectivo: instituciones que, aun siendo diferentes, decidieron que cooperar permite hacer más y llegar más lejos.
32 años de cooperación.
32 años construyendo conocimiento en común.
Y un desafío hacia el futuro: seguir trabajando juntos para que la información especializada sea cada vez más accesible, confiable y valiosa para las personas.
Comisión Coordinadora. Red Vitruvio